¿Recuerdas cómo te acompañaron durante la infancia? Con gritos, con normas estrictas, con poca flexibilidad y castigos severos,… O bien tuviste un acompañamiento lleno de respeto, escucha activa, sin juicios, con pocos limites pero bien marcados, con confianza…

Y ahora, después de tu vivencia, ¿Qué tipo de acompañamiento quieres dar tú?

En el proceso de acompañar a nuestros pequeños en su crecimiento y desarrollo, debemos ser conscientes que durante el camino nos surgirán dudas, miedos, preocupaciones, pero debemos reducir la auto presión y pensar que todo aquello que se haga desde el AMOR estará bien.

El acompañamiento emocional respetuoso es una forma de acompañar a nuestros infantes des de el amor, desde del no juicio y viéndolos cómo personas que son, con su propia identidad y sin juzgarlos según la idea que tenemos nosotros sobre lo que son o lo que deberían ser.

El acompañamiento emocional respetuoso se basa en:

1- Crear un clima de seguridad, respeto y confianza.

2- No tapar las emociones y dejar que las expresen.

3- Dar espacio y tiempo necesario para la gestión.

4- No definir las emociones como buenas o malas, todas son útiles.

5- Acompañar con presencia y disponibilidad total.

6- Acompañar sin filtrar tus emociones en su vivencia.

7- Acompañar sin juicios.

8- Ser cariñosos y dar muestras de afecto y amor.

9- Leer la necesidad básica de la emoción que ha surgido.

10- Reconocer y felicitar por la buena gestión emocional. Se ha demostrado que químicamente las emociones no duran más de 90 minutos, en el celebro tenemos.

Los niños aprenden por imitación, no importa lo que les digas, importa lo que hagas, así que es un buen momento para emprender juntos la gestión emocional y qué mejor ejemplo que seas tú su “profesor”, así que deberemos tener mucha consciencia emocional y ser conocedores desde dónde acompañamos, para poder crear vínculos sanos y sin juicio.

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