En la crianza consciente siempre hablo de la importancia de mostrar nuestras emociones para que nuestros hijos aprendan que sentir es natural y seguro.
Pero hay momentos… en los que el mejor acto de amor es regularlas sin que ellos noten nuestros nervios.
Piensa en un accidente de coche, un terremoto, un incendio o un momento en el que, por cualquier motivo, la seguridad de tu hijo pueda estar comprometida.
En esos instantes, ellos necesitan que tú seas su refugio más seguro.
No se trata de reprimir lo que sientes, sino de ponerlo en pausa para transmitir seguridad, calma y dirección.
Ejemplos reales:
1️⃣ Accidente leve de coche
Vas con tus hijos en el asiento trasero. Un coche os golpea por detrás. Estás asustada, pero antes de reaccionar con nervios, respiras, miras a tus hijos y dices:
“Estamos bien. Mantened los cinturones puestos. Mamá está aquí.”
2️⃣ Caída aparatosa en el parque
Tu hijo se cae desde una estructura alta. El corazón te late fuerte, pero en lugar de gritar, corres hacia él, lo abrazas y le dices:
“Estoy aquí. Vamos a ver si te has hecho daño. Respira conmigo.»
3️⃣ Pequeño incendio en la cocina
Un paño cerca del fuego empieza a arder. Tu primer impulso sería asustarte, pero te concentras en apagarlo y decir:
“Todo bajo control, salid un momento al pasillo.”

6 pasos para acompañar emocionalmente en momentos críticos:
- Identifica rápidamente si todos estáis bien y adopta una actitud firme que transmita seguridad.
- Observa tu entorno para detectar posibles peligros adicionales.
- Crea una estrategia rápida para salir del lugar o resolver la situación.
- Utiliza palabras que den calma: “Estamos bien”, “Todo está controlado”, “Estoy contigo”.
- Salid de la zona de riesgo y, si es necesario, pide ayuda (112, policía, ambulancia…).
- Verifica continuamente las necesidades físicas y emocionales de tus hijos.
- Al cabo de unas horas o incluso al día siguiente, dedica un momento tranquilo para hablar de lo sucedido.
Haz preguntas como:
💬 “¿Qué habéis sentido?”
💬 “¿Hay algo que queráis contarme?”
💬 “¿Qué os ha dado más miedo?”
Y, por supuesto, da las gracias de que todos estáis bien.
La importancia de poner palabras a lo vivido
El trauma muchas veces se crea por emociones vividas y no explicadas.
Por eso, poder narrar, poner nombre y bajar la intensidad de lo sentido es vital para que esa experiencia no deje una huella dolorosa.
Aquí es donde la Emotional Table se convierte en una gran aliada.
Con ella, los niños pueden identificar la emoción, ubicarla en su cuerpo, elegir un recurso para regularse y, sobre todo, sentir que tienen voz y espacio para expresarse de forma libre, sin juicios y con disponibilidad.
Porque en la infancia… lo que no se nombra, se queda dentro.
Y acompañar es darles el regalo de que puedan soltarlo y que su voz sea escuchada, validada y honrada.